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¿Cómo ganarle a la falta de voluntad?

Opinión

¿Cómo ganarle a la falta de voluntad?

¿Cómo anda tu fuerza de voluntad? La estás necesitando y… ¿ni noticias de ella?

Bien, quiero animarte a que dejes de preocuparte por tu falta de voluntad y sólo pases a ocuparte de tres sencillos pasos que pueden ayudarte a reactivarla. Vamos a llamar a estos tres pasos “el qué”, “el quiero” y “el decido”. Para ir visualizándolos, pensá en algo que estás necesitando hacer y hace rato venís postergando

El primer paso es clarificar bien el “qué”. Es decir, en “qué” consiste realmente lo que tenés que hacer y cuál es su importancia. Tratá de simplificar buscando respuestas al punto. Tomemos como ejemplo la necesidad de hacer actividad física. En ese caso podrías preguntarte: ¿tengo claro realmente la importancia de hacer actividad física? ¿Necesito realmente esto? ¿Cuál sería la mejor manera de empezar?

En este primer paso tenés que informarte bien, con buenas fuentes, para clarificar tantas ideas y opiniones que siempre están dando vueltas. Pasar en limpio el panorama del “qué” es importante porque si lo que tenemos que hacer es incierto, la voluntad se retrae. A veces el problema no es “no poder”, sino no tenerlo claro. Objetivos definidos, precisos, basados en información confiable, son claves para activar la voluntad.

El segundo paso, entonces, es plantearte “el quiero”. Se trata de la necesidad de que te preguntes francamente: “¿qué quiero?”. La pregunta parece obvia, sin embargo es fundamental confrontarte con ella. Siguiendo el ejemplo de arrancar con la actividad física, podrías preguntarte: ¿quiero realmente salir de mi sedentarismo? ¿Es en verdad importante para mí sentirme y verme mejor? ¿O en realidad lo que más quiero es quedarme en mi zona de comodidad?

En este segundo paso es de mucha ayuda hacer un “balance decisional”. Es un ejercicio simple y efectivo. Tomá una hoja y dividila en dos columnas. De un lado, escribí los aspectos positivos (beneficios) de arrancar con la actividad física: salud, verte mejor, placer del logro, mejora de la autoestima. Del otro, anotá aquellas cosas que veas como dificultades (costos): hacerte un tiempo, hacer el esfuerzo, renunciar a algo. Luego mirá ambas columnas y preguntate: ¿los beneficios son lo suficientemente buenos como para pagar los costos? ¿Quiero disfrutar de estos beneficios aunque tenga que salir de mi zona de comodidad? Si la respuesta es sí, estás a punto para el tercer paso.

Llegó el momento del “decido”. Una vez que clarificaste “qué” hacer y te planteaste sinceramente el “quiero”, es el momento de darte cuenta de que no se trata de poder sino de decidir. Nadie “puede” si no decide, pero lo contrario también es verdad: todos pueden si deciden. Y estar vivos es poder decidir. La capacidad de decidir es la última facultad que se le puede quitar al ser humano, es un fuego sagrado que mora en el santuario interior del ser. Viktor Frankl describe esto contundentemente en su breve obra autobiográfica: “El hombre en busca de sentido”.

La clave, entonces, es sólo dar un paso en la dirección clarificada con el “qué” y el “quiero”. Dar un paso en lugar de seguir buscando más y más información, porque por ese camino sólo vas a caer en la sobreinformación y el panorama va a volverse confuso. Dar un paso en lugar de seguir escuchando las voces de los otros “quiero tramposos” que se puedan debatir en tu interior, porque estar bien es lo que realmente querés y necesitás. Vos te merecés estar bien y sólo un primer paso te separa de comenzar a concretarlo.

Aquí es importante entender que la voluntad es como un músculo. Si dejamos de usarla, se atrofia. Pero si comenzamos a ejercitarla, progresivamente se va a ir fortaleciendo. Pensemos un poco en esta analogía. Luego de una etapa de sedentarismo, si volvemos a hacer actividad física, los músculos nos duelen. Pero si el entrenamiento es adecuado, sin sobreexigencia, progresivo, entonces esos dolores son saludables. Sí, ¡dolor terapéutico! Ese dolor está avisando que hay un progreso.

Lo mismo sucede con el músculo de la voluntad. Al ponerlo a trabajar, con el primer paso va a doler. Claro, no serán dolores físicos sino espirituales: quizá miedo, angustia, desánimo, pereza ¡Pero estos dolores sólo confirman que estamos avanzando! Con cada pequeño paso que demos en la dirección correcta, el músculo de la voluntad ser irá fortaleciendo más y más.

Pero, ahora, sólo concentrate en el primer paso. Luego, el camino te llevará a los siguientes… y pronto estarás experimentando el placer de volver a sentirte al control de tu vida.

*Rodrigo Arias es licenciado en Psicología y en Teología. Director del programa radial y televisivo Una Luz en el Camino.

 

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Javier Botto

Lic. en Dirección y gestión de OSC, Comunicador Social, Psicologo Social.

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